Casi podemos decir que a través del protocolo familiar se buscan conseguir acuerdos negociados entre las partes que componen la familia propietaria de la empresa familiar.

Sin tener que entrar en negociaciones como las que está necesitando este país entre las 4 fuerzas políticas, salvando las distancias, vemos situaciones donde las posturas iniciales están tan opuestas que encontrar el punto de encaje entre voluntades e intereses requiere de paciencia y método.

Nunca una situación se da por perdida, por conflictiva que sea, solo una situación de quiebra financiera o la inviabilidad del modelo de negocio debería poner fin a la existencia de la empresa, mientras el negocio existe, la empresa tiene futuro y la familia debe asumir su responsabilidad y conciliar esas posturas hasta encontrar el equilibrio necesario.

Este equilibrio pasa por grandes o pequeños ajustes, depende de los casos, pero como dije antes no se trata de una ruleta prueba error, se trata de método, de aplicar herramientas en todos los ámbitos tanto familiares como empresariales y patrimoniales para desde el diagnóstico adecuado trazar el plan de trabajo.

Estos son los 7 pasos o grandes líneas de trabajo dentro de un proyecto de implementación del protocolo familiar:

  1. Diagnóstico empresarial, necesitamos conocer la situación actual de la empresa, y hay que chequear todas las áreas de esta: Liderazgo, estrategia, comercial, operaciones, económico-financiero, gestión del conocimiento, innovación , incorporación TIC, sistemas de información, recursos humanos..
  2. Diagnóstico Familiar, hay que conocer a la familia, ganarnos su confianza desde la profesionalidad, la confidencialidad y la sensibilidad.
  3. Diagnóstico Patrimonial, conocer los riesgos que corremos por no tener una correcta planificación a largo plazo, o no tener una separación clara entre patrimonio familiar y empresarial.
  4. Plan de Acción corrector, aquí el trabajo es arduo, y puede abarcar desde una re organización operativa, una re definición de políticas salariales, o de aplicación de medidas de desempeño del trabajo, o intervenciones en el ámbito económico financiero. Pues se trata en definitiva de profesionalizar la gestión y mejorar los indicadores de gestión empresarial.
  5. En paralelo, trabajar con los miembros familiares. Hay que ir planteando cuestiones básicas sobre la visión futura, sobre aspectos tales como la propiedad de las acciones , cuestiones de reparto de funciones, de necesidad de información , a veces se trata de escuchar, de ver entre líneas, de comprender que necesita la familia. Proponer soluciones a conflictos, trabajar la mediación si es necesario, o desarrollar las competencias apropiadas que ayuden a madurar al equipo familiar.
  6. Por último hay que trabajar sobre la sucesión, ¿quién? ¿cómo? ¿cuándo? Durante este proceso estas preguntas tendrán diversas respuestas. La sucesión será lo último que enfrentemos aunque es probable que sea el principal motivo por el que se nos contrate. Pero paciencia, no vamos a adelantarnos, caerá por su propio peso.
  7. Y ahora sí, REDACTAR el PROTOCOLO FAMILIAR, en modo borrador habrá que leerlo varias veces, entenderlo, interiorizarlo y firmarlo.

En este nivel de trabajo, te digo que ningún protocolo se firma antes de un año, que el trabajo es arduo pero la recompensa enorme. La tranquilidad que aporta a la familia bien vale algunas pensadas y reflexiones y trabajo y esfuerzo.

En Japón Matarí hemos entendido la necesidad de la pyme familiar y por ello aportamos un equipo multidisciplinar, expertos en diferentes áreas que sabrán conseguir lo mejor de cada empresa/ familia empresaria.