Un factor clave en las empresas en el periodo de cambios que vivimos

Estamos viviendo un periodo de muchos cambios, una etapa de transición, de adaptación, de digitalización; un periodo que nos lleva a ser resilientes y enfrentarnos a la realidad con esta actitud. Uno de los mayores retos que las empresas familiares enfrentan en la actualidad es poder mantener un crecimiento rentable en un contexto de mercados con características variables, etéreas y globales.

Ante la presencia de una etapa difícil, optar por un recorte en gastos puede ser una actitud común pero supone una visión reduccionista que no siempre es la solución apropiada.

Para Hamel, referente en la materia como Profesor de Management e Innovación de la Universidad de Harvard y London Business School, la respuesta radica en la innovación, en la búsqueda de hacer las cosas de manera diferente, buscando modos diferentes y actuales de hacerlas: “crear nuevas formas de valor, anticipando demanda futura, con o sin tecnología” (definición de innovación según Meléndez, Profesor de la Pontificia Universidad Católica Argentina)

La empresa innovadora es aquella capaz de explorar oportunidades creativas en el entorno donde está inmersa, una organización que busca adaptarse a los cambios, adelantándose así a la demanda futura. “Innovar, se convierte en una actitud y una decisión”.

No invertir en innovación es una opción válida, pero, al contrario de lo que suele pensarse, es la vía más arriesgada. En la sociedad del conocimiento mantener una estrategia estática implica darle ventajas a la competencia.
Asimismo, Innovar por innovar no sirve. La empresa familiar que desee tener éxito a la hora de trabajar en esta actividad debe planificar y realizar un ejercicio en el que alcanzar la solución correcta no es sencillo.

Pero, ¿cómo innovamos?

Logramos innovar tras trabajar la observación de nuestro público objetivo: cuáles son sus necesidades actuales, preocupaciones futuras y cómo las afrontan. Es entonces, cuando tratamos de buscar el punto de encuentro entre nuestra oferta y los nuevos desafíos a los que nos enfrentamos. En estas sesiones, nuestro equipo trabaja codo con codo con las organizaciones, orientando, aconsejando y, sobre todo, observando con detenimiento el sector y qué está necesitando que aún no queda cubierto.
 
Es esencial el vínculo con las personas que pueden proporcionar los conocimientos necesarios, capacidad productiva, y demás recursos necesarios para concretar ese punto de encuentro, con el fin de transformar ideas en proyectos rentables cuando sale del actual modelo de negocios, para adaptarlo y mejorarlo continuamente,  en la manera en que: genera, entrega y captura valor al cliente y, por ende, a la sociedad.

Hay ciertas prácticas que son necesarias sortear para poder innovar:

  • Vencer la resistencia al cambio: nuestro cuerpo y cerebro, trabajan de manera homeostática, repitiendo conductas para economizar energía evitando la incertidumbre ante situaciones de riesgo.
  • Enfrentar la zona de confort: trabajamos dentro de una determinada comodidad en donde las acciones y sus resultados son conocidos.
  • Desafiar la aversión al riesgo en la toma de decisiones: por lo general tendemos a tomarlas en base a experiencias o información pasada, minimizando situaciones difíciles, conflictivas, etcétera.

La empresa familiar cuentan con grandes ventajas: compromiso, confiabilidad y orgullo, conocimiento profundo, planeamiento e inversión a largo plazo, cultura estable, bajo costo laboral, flexibilidad en el tiempo, dinero y trabajo, gran atención a la calidad, rapidez en la toma de decisiones. Por lo general nace como empresa innovadora con su propio Know how.
No obstante, algunas de sus principales desventajas son la rigidez, los desafíos comerciales, la toma de riesgo, conflictos emocionales, liderazgo y legitimidad; aspectos que hay que analizar detenidamente para que no supongan un freno al cambio y a la intención de hacer las cosas diferentes buscando resultados distintos, a la intención, en definitiva, de innovar.
Es necesario considerar que las estructuras directivas de la empresa familiar deben planificarse teniendo en cuenta el momento del ciclo de vida que se van a encontrar:

  • Etapa de fundador.
  • Sociedad de hermanos.
  • Consorcio de primos.
  • Etcétera. 

Hacer crecer la empresa familiar y mantenerla como vigente en el mercado, implica ampliar las oportunidades de la siguiente generación, orientar a la familia en una misma dirección empresarial y mejorar las posibilidades económicas y financieras.

Podríamos resumirlo todo en una famosa frase que recoge la síntesis de la importancia de innovar:

“No es la especie más fuerte ni la más inteligente la que sobrevive, sino la que mejor se adapta al cambio” Charles Darwin.

Fuentes:

(1) Observatorio de la empresa familiar
(2) Cátedra Santander de Empresa Familiar