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LA ACTUALIDAD DE LA EMPRESA FAMILIAR

LA ACTUALIDAD DE LA EMPRESA FAMILIAR

De la primera a la segunda generación

Feb 23, 2020 | Sin categoría

Enrique Sánchez es el líder de su empresa familiar, lleva ya muchos años siéndolo.

Aún tiene energía pero siente que le falta un poco del empuje con el que empezó, de todas formas está convencido de que quedan muchas cosas por hacer en su empresa y en su familia antes de que pueda dar el relevo.

En el anterior artículo seguimos la reflexión de Enrique sobre los comienzos de su empresa, cuando su padre y su madre empezaron desde cero.

Ahora piensa a menudo en ellos, quizá porque sabe que el momento de su retiro se acerca, quizá porque admira lo bien que ellos gestionaron el suyo y el traspaso que le hicieron a él y a su hermano Adolfo.

Enrique y Amparo, sus padres, formaban un gran equipo. Siempre estuvieron muy compenetrados y no les costaba ponerse de acuerdo en las cosas de la empresa. Conocían muy bien a sus hijos y a su negocio, tiraron de esa sabiduría innata que tienen los emprendedores para colocar las piezas en su sitio de forma que se pudieron retirar con la tranquilidad de saber que las cosas iban a ir bien.

Una sucesión tranquila

Al principio Enrique y Amparo se ocupaban de todo sin que hubiera, ni fuera necesaria, una separación de responsabilidades. Simplemente había que hacer lo que tocaba y así se hacía. Una máquina bien engrasada que cumplía las necesidades del momento.

Con el tiempo y el crecimiento empezó a aparecer una separación de responsabilidades; el padre se dedicaba a las operaciones y las ventas mientras que Amparo se fue dedicando más a la administración y las finanzas.

Seguramente ellos nunca lo vieron de esta manera, simplemente se repartían las tareas con sentido común. 

Enrique y su hermano Adolfo vieron esta separación de tareas desde pequeños y cada uno de los dos se fue acercando a lo que más le atraía. A Enrique le encantaban las tareas de su padre mientras que Adolfo se sentía más atraído por las de su madre.

¿Fue suerte que esta separación de motivaciones entre los dos hermanos ocurriera así?, ¿qué hizo que los dos hermanos eligieran distintos caminos dentro de la empresa?

Enrique sospechaba que sus padres los fueron “conduciendo” hacia un lado o el otro. Tenían mucho amor por su empresa pero también por su familia y procuraron que los dos hermanos se complementaran y no compitieran.

Una gran lección de vida por la que Enrique siempre les estará muy agradecido a sus padres. Seguro que Adolfo también.

El caso es que cuando llegó el momento Enrique padre convocó una reunión familiar. El lugar elegido no fue casual, se juntaron en aquel salón de la casa familiar donde empezó todo.

No fue una comunicación unidireccional, no fue una orden, más bien fue un “hemos pensado esto, ¿Qué os parece?

Y fue tan natural, tan de sentido común, que los dos estuvieron inmediatamente de acuerdo, la decisión iba a conseguir que cada uno se desarrollara profesionalmente en el campo que más le gustaba e iba a asegurar la gobernabilidad de la empresa y la estabilidad de la familia.

Enrique sería el nuevo gerente mientras que Adolfo se iba a encargar de los números. La propiedad se dividía en dos y cada uno de los hermanos tendría el 50 %.

Además Amparo y su hijo Adolfo habían establecido una reserva en el patrimonio familiar que serviría para que los dos fundadores complementaran sus pensiones y no pasaran apuros durante sus últimos años.

Con el paso del tiempo Enrique y Adolfo acordaron repartir su parte de la propiedad con sus mujeres con lo que Conservas Sánchez pasó a tener 4 accionistas.

De esto hace ya más de 30 años y las cosas no han ido nada mal desde entonces. No debió ser una mala decisión.

La seguridad de que la siguiente sucesión va a ser diferente

Ahora Enrique se enfrenta a su propia sucesión, ¡qué rápido ha pasado todo! Tiene la seguridad de que las cosas no van a ser tan fáciles esta vez y no tiene claro el camino a seguir.

En los últimos años ha habido algunos problemas, nada que afecte a la supervivencia de la empresa pero sí un claro indicador de que hay que hacer cambios.

Es consciente de que el paso a la tercera generación es más complicado, él mismo ha tenido cuatro hijos y su hermano tres. Todos ellos tienen pareja y algunos ya los han hecho abuelos. La familia tiene ya 18 miembros.

Enrique empieza a sospechar que el de la sucesión no es el único problema que debe resolver. Si hay algo que le gustaría dejar como su herencia es la estabilidad del sistema empresa-familia-patrimonio que se ha ido creando.

Para él no hay nada más importante, está decidido a perseguir esa estabilidad, esa armonía. 

Aunque aún no sabe cómo hacerlo. Quizá en el siguiente artículo de nuestra serie sobre la familia Sánchez empecemos a vislumbrar alguna solución.

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